Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 888

que Internet promulga un efecto democratizador. Otras veces, por lo contrario, si la información proviene de una fuente digital es desvalorizada en el ámbito académico. Una actitud crítica y bien fundada sobre los nuevos soportes tecnológicos permite repensar una propuesta de enseñanza que le otorgue sentido a las herramientas. Las tecnologías ya son parte del oficio de investigar, no aún así en la tarea de enseñar. En el marco de la tesis doctoral en Educación que estoy desarrollando en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), “Representaciones y concepciones de los docentes universitarios sobre la lectura en pantalla y sus relaciones con los procesos del enseñar: una investigación en la Universidad Nacional del Comahue”, dirigida por la Dra. Carina Lion, estoy realizando las primeras entrevistas. En este trabajo, solo tomo dos de ellas, a docentes pertenecientes a la Facultad de Lenguas y de la Facultad de Ciencias del Ambiente y la Salud. Una de los temas que se abordó se refiere a las preferencias de soporte para la lectura por placer. Las docentes eligieron la opción del formato papel. Algunas de las razones expresadas por ellas son: “Particularmente, si me preguntás qué uso más, uso las dos por igual. Nada más que, por ejemplo, para todo lo que sea novela, jamás leo digital porque no me gusta. A la novela me gusta tocarla”; “Es todo un ritual la lectura de la novela, para mí. Es sentarme en el sillón, con mate y estar tranquila, cuando cae el sol, porque lo hago en el jardín”. Pero cuando de lectura académica se trata, las profesoras se inclinaron por la lectura en pantalla y los textos digitales, especialmente, respecto a la búsqueda, selección y organización de información. En sus palabras: “Uno se va metiendo, va viendo cómo es 874 Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas