Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Seite 885

Los docentes universitarios primordialmente motivados por la búsqueda y consulta de información, cada vez con mayor frecuencia, nos vemos en la necesidad de leer de la pantalla electrónica. En algunos casos, cuando los textos que necesitamos abordar están en formato PDF o Word, tenemos la opción de elegir, indistintamente, entre leerlos de la pantalla o imprimirlos y leerlos del papel. En otras circunstancias, por ejemplo, frente a la lectura de hipertextos o textos multimodales diseñados para ser leídos exclusivamente desde la pantalla (ya que si son impresos pierden gran parte de la información y valor comunicativo que transmiten: vínculos, imágenes, animaciones y/o sonidos), nos vemos embarcados en una experiencia de lectura exploratoria, discontinua y fragmentaria, con simbología, normas y códigos diferentes de los que rigen la lectura lineal de cualquier texto impreso (Chartier, 2000; Cassany, 2002, 2006; Nielsen, 2008; Millán, 2008). Podría pensarse que, en esta era, el texto digital no ha desplazado al papel, sino, como dice Martín-Barbero: lo despoja de su centralidad ordenadora de los saberes, centralidad impuesta no sólo a la escritura y a la lectura sino al modelo entero del aprendizaje por linealidad y secuencialidad implicadas en el movimiento de izquierda a derecha y de arriba abajo que las páginas estatuyen (Martín-Barbero, 2003: 19). El texto ha logrado liberarse de su imperante linealidad. Aún conviven los dos formatos pero se imponen otras maneras de leer y otras formas de pensar que rompen con antiguas y estáticas estructuras. La participación activa o pasiva de los lectores de textos digitales supone un proceso de adaptación y un aprendizaje. Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 871