Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 865

contiene elementos que pertenecen a áreas cercanas (ya sea por forma y/o por contenido) a las prácticas cotidianas de nuestros estudiantes en las redes sociales. Sería provechoso iniciar buscando en esos espacios virtuales los primeros materiales de trabajo. En este sentido, la mismas redes, y casi todos los espacios de internet, brindan múltiples variantes de cómics –en muchos casos de circulación viralizada, masiva y anónima-. Por lo tanto bastará con recorrer las publicaciones o páginas más populares para encontrar historietas de amplia gama temática, técnica y extensión con las cuales empezar a trabajar a varios niveles del discurso. En caso de no disponer de una conectividad online inmediata, el docente podría realizar una recolección previa y luego llevarla a clase para distribuir los archivos entre el alumnado. Una vez iniciado este proceso, se pueden introducir progresivamente obras de mayor complejidad y extensión. Por ejemplo: es posible abordar el trabajo con un cartoon -historieta compuesta por una única viñeta, por lo general de corte humorístico- y luego pasar a un comic book de no más de veinte páginas y proseguir con una novela gráfica que promedia las sesenta páginas de extensión como mínimo. En cada caso la lectura demandará un proceso intertextual e intratextual que creará nuevas búsquedas sustentadas por diferentes criterios: por autor, por estilo, por género, etc. La misma red, a modo de biblioteca, puede propiciar recorridos de inicio, pero al final será cada estudiante el que terminará estableciendo los parámetros de su exploración. Siguiendo esta línea de trabajo, la lectura se tornaría en un proceso sinérgico que estimularía no solo nuevas lecturas de historietas sino también el abordaje a diferentes formas discursivas. Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 851