Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Página 537

mismas. Así, la intención de nuestro estudio excede la preocupación taxonómica y se encamina a reducir la generalidad de las propuestas para centrarlas en la o las dificultades analizadas. En este sentido, sostenemos el potencial de lo que podríamos llamar el “error epistémico” es decir, el error que no sólo señala el docente desde afuera y que puede ser vivido como acusatorio y definitivo, sino, por el contrario, aquel que habilita una instancia de mediación en la cual se lo configura como un conflicto cognitivo que desencadena el conocimiento. Así, más que proponer actividades fragmentadas tendientes a superar a través de ejercitaciones los diferentes obstáculos, entendemos que es necesario plantear un trabajo en taller que respete las experiencias de escritura de los estudiantes, centrado en la elaboración del texto como unidad a través del uso los borradores. En efecto, en tanto instrumentos reveladores del proceso de escritura, son importantes tanto para los estudiantes -escritores como para los docentes. En el primer caso, evidencian el desarrollo de las operaciones cognitivas y habilidades comunicativas para evaluarlas y ajustarlas. En el segundo caso, permiten orientar al estudiante, guiándolo con observaciones puntuales durante el proceso de la escritura propiamente dicho. Ahora bien, en este sentido, tal como plantea Alcorta (2006) y propone Dorronzoro (2011) para la articulación LE/LM, sería necesario formular consignas que permitieran la e laboración de borradores instrumentales, producciones “que rompen con el aspecto lineal del escrito de comunicación” y que permiten superar los borradores lineales que, por asimilarse frecuentemente al texto original, la tentación de una traducción fragmentada podría estar presente, a modo de “corte y pegue”. Asimismo, según Alcorta, estos escritos Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 523