Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 435

nen del estructuralismo y del marxismo y se oponen a los análisis normativos, apolíticos y positivistas desarrollados en el área de la lingüística aplicada hasta la década de 1990 (Pennycook, 1997). Phillipson se refiere a la expansión mundial de la enseñanza del inglés como imperialismo lingüístico (Phillipson, 1996), ya que desplaza a otras lenguas, afectando así los derechos lingüísticos de las personas. Es por ello que el autor cuestiona si el inglés es una lingua franca o una ‘lingua frankestenia’ (Phillipson, 2008). Otros autores dentro de esta perspectiva se han ocupado de cuestiones curriculares. Los posteriores aportes académicos provinieron del posestructuralismo y de la teoría crítica de Frankfurt. Autores como Canagarajah y Pennycook han estudiado cuestiones como el discurso, la agencia y la conciencia. Canagarajah (1993, 1995) destaca la importancia de estudiar críticamente lo que sucede en las aulas en relación al conflicto social y la dominación política sin caer en perspectivas reproductivistas ni relativistas. Desde esta perspectiva, el foco está sobre la resistencia: las personas pueden apropiarse del inglés según sus intereses locales. Tomando los aportes del postestructuralismo y el poscolonialismo, Kumaravadivelu (1999) señala la importancia de la consideración de las dimensiones sociopolíticas y socioculturales, junto con las sociolingüísticas, al analizar las interacciones áulicas. El uso de otras lenguas –diferentes al inglés- como estrategia de negociación identitaria ha sido estudiado por diversos autores. Canagarajah (2004) señala que los alumnos se suelen comunicar en su lengua materna cuando están en espacios seguros –denominados “safehouses” (casas seguras), concepto tomado de Pratt (1991)- y resisten así las identidades dominantes en el ámbito escolar. Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 421