Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 308
dad inevitable que todo texto esconde, dado que ningún discurso es
neutro. Todos los discursos se producen en un contexto determinado: están “situados” (Cassany, 2005: 91), por lo que presentan una
mirada de la realidad que es siempre personal y parcial.
El concepto de literacidad crítica surge de los filósofos de la Escuela
de Frankfurt, para ser posteriormente desarrollado por Paulo Freire y
sus colaboradores en el campo de la pedagogía y de la educación de
adultos. En ese contexto, enseñar a “leer la palabra” implicaba enseñar
a “leer el mundo” comprometiendo, de esa manera, a los estudiantes en
un ciclo de reflexión y acción. En sus propias palabras:
la literacidad crítica ve a los lectores como participantes activos
en el proceso de lectura y los invita a moverse más allá de la
aceptación pasiva del mensaje de los textos para preguntar, examinar o disputar las relaciones de poder que existen entre los
lectores y los autores. Se focaliza en cuestiones de poder y promueve la reflexión, la transformación y la acción (Freire, 1970)1 .
Si bien la pedagogía de Freire tenía por objetivo inmediato la alfabetización y el empoderamiento de una población socialmente relegada, en un sentido más amplio postulaba la educación como
práctica de la libertad.
Al mismo tiempo, el concepto de literacidad también sería retomado por los pensadores postestructuralistas, los Estudios Lingüísticos
(Halliday), la Retórica Contrastiva, los Nuevos Estudios de Literacidad
y los studios de Análisis Crítico del Discurso (van Dijk, Fairclough,entre
otros). Sin embargo, en los últimos años lo “crítico” se ha focalizado,
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Mi traducción.
Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas