Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 126

que se ha incorporado recientemente al período de escolaridad obligatoria, pero aún muestra altas tasas de deserción. Por ejemplo, si la tasa de escolarización de la población argentina entre 6 y 11 años es del 99%, este porcentaje desciende al 96,5% entre los 12 y 14 años, y al 81,6% entre los 15 y 17 años (INDEC, 2012: 119). Respecto de la tasa de egreso, para el año 2010, solo el 55,4% de la población de entre 20 y 29 años había finalizado el nivel secundario (INDEC, 2012: 127). Sin dudas, la didáctica de la escritura puede cumplir un rol importante en este panorama en tanto medio privilegiado de enculturación de los estudiantes en el discurso escolar y científico-académico y de democratización del capital cultural socialmente (mal) distribuido. Como plantean Rose y Martin a partir de sus intervenciones en escuelas con poblaciones indígenas en Australia, “la reproducción en la escuela de las inequidades y jerarquías sociales y culturales se debe al fracaso para enseñar a los estudiantes competencias para leer y escribir de forma independiente” (2012: 305; mi traducción). De hecho, las sucesivas políticas curriculares en educación media presentan posiciones específicas respecto de qué lectura y escritura enseñar y cómo hacerlo (Bombini, 2012), así como las prácticas didácticas escolares reconocen tradiciones predominantes respecto de la misma cuestión (para una historización, cf. Alvarado, 2013 [2001]). Una iniciativa reciente en este sentido es el Programa de Escritura en la Escuela (Navarro, 2013; Navarro & Revel Chion 2013, en prensa), que funciona desde el año 2011, bajo mi coordinación, en el Colegio de la Ciudad, una escuela bachiller de gestión privada ubicada en la Ciudad de Buenos Aires, fundada en el año 2001 y a la que asisten alrededor de 300 alumnos. El Programa de Escritura en 112 Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas