Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 965
El último ejemplo nos remite al ensayo de Lorna, titulado
“Aprender a enseñar enseñando. Mi camino a la docencia”. Centrado en el docente que enseña, en la cualidad y calidad de las enseñanzas, en los aprendizajes generados como desafíos y claves para
la comprensión por parte de niños y niñas de la realidad en su dimensión compleja- también dice la experiencia que significó su
práctica, valiéndose de las modalidades y modulaciones propias del
género ensayo. Esto se hace evidente en el siguiente párrafo de su
escrito: “Aprendí que yo como docente tengo la tarea de crear espacios y situaciones que generen aprendizajes, incentivando, aportando nuevas ideas, generando desafíos para resolver, permitiendo
la formulación de hipótesis, probando, experimentando, guiando y
orientando los procesos de aprendizaje, de manera que los contenidos se transformen en herramientas que posibiliten a los niños
comprender y organizar la realidad. Pude enseñar a partir de sus
aportes, sus saberes, valorando sus expresiones y comprendiendo
sus intereses (…) Creo que el docente debe ser capaz de identificar
las necesidades particulares de su grupo en un contexto y generar
experiencias significativas, vivenciales, respetando la autonomía y
los saberes previos de los alumnos, motivando a sus estudiantes a
querer aprender”.
Es importante destacar también que en el marco general dado
por la enseñanza del género ensayo para decir la práctica docente,
algunos escritos se desafían a incursionar la dimensión de lo poético a partir de incluir fragmentos como el siguiente, tomado del ensayo de Carla quien cierra su escrito diciendo: “Ser autor implica temer/ Ser autor implica querer/ Ser autor implica desear/ Pero sobre
todo ser autor implica caer y volverse a levantar”.
Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas
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