Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 888
“Creemos que una de las interpretaciones posibles es que existe en los
chicos una fuerte representación evaluadora al momento de encarar las actividades, representación en la cual nos parece que la escuela juega un rol
fundamental. Aunque desde un primer momento le aseguramos a los chicos
que no estamos ahí para evaluarlos (en todo caso los evaluados somos nosotros) vemos que hay resistencia o vergüenza a mostrar sus producciones,
como por ejemplo cuando escribieron el final alternativo del cuento “El
duende sin sombrero”. En este caso nos parece que juega la necesidad de
“poner lo correcto” o lo que “esté bien” (Renzo)
“Otra dificultad más profunda fue el hecho de desnaturalizar los procesos de escolarización, de parte nuestra y de parte de ellos también. Estamos
tan acostumbrados a una educación unilateral, a la evaluación, a la destrucción o reducción al mínimo de la creatividad, al rol mesiánico del educador, a resignarnos cuando algo no está bien visto por él/ella…aunque supimos salirnos de esa carcasa y encarar el trabajo lo más relajados posibles,
escuchando sobre todo y dándoles la confianza necesaria para decir lo que
quieran decir, hacer lo que quieran hacer, dentro de las actividades planteadas.” (Autorregistro Agustina)
Queremos destacar algunas ideas que nos parecieron reveladoras al momento de este análisis. En primer término, la insistencia
en esa fuerte matriz evaluadora que sella la escuela en sus sujetos,
aún en una propuesta menos rígida como la citada; en segundo término, las reflexiones de Renzo y Agustina sobre la evaluación de sí
mismos como educadores, una reflexión que se desprende de sus
acciones, de pensar el espacio en que se produce la práctica de lectura –y escritura luego- y cómo ésta repercute en su formación docente. En tercer lugar, y volviendo sobre ese sello “evaluador” de las
lecturas, la vergüenza de los “escritores” al momento de mostrar sus
872
Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas