Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 884
se con el lugar, y tomar conciencia que los “extraños”, los “otros” son
ellos mismos. Esta toma de posición también les va a servir para no
sentirse tan frustrados, tan “extraños” y empezar a entablar lazos con
los chicos y las madres cuidadoras. Empezar a buscar su lugar en esta
experiencia, desde dónde van a hablar, desde dónde proponer las prácticas de lectura y escritura en los talleres.
No obstante, la fuerza de las tradiciones escolares también emerge
en los talleres y la lógica de la clase aparece en este fragmento:
“Para la clase siguiente
Para el inicio de la próxima clase, en principio, tenemos previsto hacer
una puesta común de los textos que los grupos han escrito”.
Aun habiendo propuesto una actividad de taller de escritura colectiva a partir de una consigna lúdica, la fuerza del formato “clase”
reaparece en el siguiente guión.
También sucede que cuando intentan “organizar” el clima bullicioso
del taller, proponen sus propias reglas y, sin darse cuenta, reproducen
“reglas de mando y obediencia”. Sin embargo, al momento de la escritura del autorregistro, se produce en el practicante esa toma de distancia de la escena de su propia práctica y esto le permite una reflexión
que ubicará sus posteriores propuestas más cerca de la perspectiva sociocultural que veníamos trabajando largamente en los encuentros presenciales desde la cátedra. A continuación, citamos:
“Previo a la salida, sin embargo, realizamos la primer parte de la actividad de “Juguete rabioso”, como consigna grupal para poder ir a la Plaza. Si
los 3 grupos en los que fueron divididos no completaban la tarea, no iban a
poder salir. En algún punto fue difícil comunicarles esto, ya que quizá generaba contradicciones con nuestra propuesta. ¿Era óptimo poner un condicionante para llevar adelante la actividad? ¿Por qué era necesario que reali868
Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas