Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 838

rios abordar y cómo, que lugar otorgarle a la gramática, etc. Pero, en nuestro caso, las preguntas han sido: ¿qué lugar se le ha dado a la oralidad? ¿La oralidad, el habla, se enseña? En las primeras décadas del siglo XX, el lugar que ocupaba la oralidad estaba relacionada con el campo de la ortología, “el arte de pronunciar correctamente y hablar con propiedad”, lo que se lograba a través del abordaje de los siguientes contenidos: origen de los sonidos; cualidades del sonido en la voz humana (extensión, intensidad y timbre) y mediante la siguiente metodología o los siguiente ejercicios: la emisión exacta de los sonidos, la corrección de los vicios ortológicos referentes a los sonidos; la pronunciación correcta de la palabra, la lectura en voz alta expresiva y comentada, el recitado, los dictados (programa oficial de la escuela secundaria de 1926). La enseñanza del habla considerada correcta se hacía no desde lo discursivo sino desde lo ortológico, la buena pronunciación. El profesor era el modelo oral del alumno y la pronunciación no debía ser afectada, ni vulgar la entonación (programa oficial de la escuela secundaria de 1941). El discurso oral parecía tener presencia solo como oralización de los textos escritos. Es con las reformas más recientes, como la de los noventa, y sobre todo cuando la asignatura pasó a llamarse “prácticas del lenguaje”, cuando la oralidad comenzó a tomar protagonismo. El enfoque dado al abordaje de la oralidad es el sociolingüístico y parece subrayar que el habla se puede enseñar, o, por lo menos, mejorar, enriquecer, reflexionand o sobre la construcción de discursos orales y su uso en distintas situaciones formales e informales. Una de las profesoras entrevistadas, profesora de lengua y literatura durante cuarenta años en una escuela secundaria de San Miguel, da 822 Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas