Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 836
sino que habla de cultura general y relaciona los temas con otros
objetos culturales como un dibujo animado. Aquí parecieran reclamar un docente que no quede anclado en los contenidos del libro de
texto o la disciplina.
En cuanto a las variantes relacionadas con a la estructura de la
clase, estas parecieran tener que ver con el grado de preparación
que han tenido esas clases, pero también con la concepción de cada
docente de lo que significa dar una clase y evaluar a un alumno:
Daniela: Hay profes que no preparan para nada la clase. Creo que de todos los que tenemos nosotros hay uno solo que lo hace.
Mauricio: La de geografía, siempre viene, nos hace corregir la tarea, después explica un tema, nos da ejercicios, a veces los corrige, y al final nos da
tarea encima, y eso es toda la clase. Siempre lo mismo, siempre igual.
En estas descripciones acerca de cómo el profesor se relaciona con
los alumnos y cómo interactúa con ellos, se observa, además de lo dicho, que si bien las clases aparecen como algo ritualizado y repetitivo
-como ya lo han señalado distintos estudios sociolingüísticos-, tiene lugar otra cuestión que no ha sido, al parecer, mencionada por esos estudios: la evaluación. En muchas de esas clases narradas o descriptas, no
solo se ejerce el control a través de la dosificación de lo que se puede decir y cuándo, sino a través de la evaluación.
En las siguientes apreciaciones de los chicos se puede ver la negociación que se establece en la interacción, tanto cuando el profesor escucha al alumno, aunque considere erróneos sus conceptos,
como cuando el estudiante decide en una evaluación decir lo que,
según el criterio del profesor, es correcto, aunque él posea otra idea.
La evaluación, como instrumento de medición está siempre modelando los discursos.
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Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas