Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 785

Ducrot sostiene la idea de una argumentatividad generalizada inscripta en el seno de la actividad lingüística. La argumentación es, entonces, "la operación lingüística por la cual un enunciador expone un enunciado-argumento cuya estructura lingüística orienta al destinatario hacia ciertos encadenamientos". Da cuenta de la significación de una frase, especialmente si ella contiene lo que Ducrot y Anscombre llaman una "variable argumentativa", es decir, un conector como "pero", "incluso" e "y bien", que consiste en "describir la frase como ofreciendo a aquel que la interpreta el enunciado la instrucción de buscar, dada una situación de discurso, la conclusión apuntada por el locutor" (1980, p. 13). La argumentación se puede analizar desde diferentes puntos de vista, y así ha sido tratada desde los principios de la lingüística. Desde una posición discursiva más amplia, se puede considerar que la argumentación es una característica del discurso humano, que se manifiesta a partir de marcas lingüísticas y discursivas concretas, esta es la posición que ha desarrollado Cuenca (1995), para quien es imposible hablar sin argumentar. Siempre que nos comunicamos trasmitimos una información “orientada” hacia algún tipo de conclusión. Esta idea remite, como apunta Anscombre a la dicotomía argumentatividad/informatividad. Según la concepción tradicional la argumentación constituye un nivel metalingüístico, superpuesto al nivel propiamente lingüístico, que es el de la información. Ahora bien, desde nuestra posición, se sostiene que la estructura argumentativa remite fundamentalmente a las relaciones lógico-semánticas, entre las diferentes partes del discurso. Existen dos mecanismos primordiales para manifestarlas explícitamente: el uso de conectores y la relación entre las palabras o cohesión léxica de tipo contrastivo (marcas axiológicas). Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 769