Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 764
Otro aspecto interesante de C se vincula con las reacciones del
testigo frente a las indicaciones que le va dando el juez. Aquí se manifiesta una aceptación que toma la forma de asociación del locutor –
grado positivo medio del compromiso– con el punto de vista del
magistrado: el locutor principal le da siempre la razón a este segundo locutor en sus reconvenciones, siempre disculpándose, con lo
cual se refuerza su voluntad de cooperar en el juicio: “Ya sé, ya sé,
señor juez, perdóneme”; “Bien, señor juez, tiene razón”.
La asunción enunciativa se vuelve refutativa en grado máximo
cuando, a las cansadas, se llega a los hechos que se están juzgando y
el testigo conjetura sobre las motivaciones que pudo tener el atacante
que agredió a Panizo, momento en que no tiene mejor idea que evocar como fuente a Fermín, “macaneador mayor del club”, quien “inventó que el enano era en realidad hijo de Miguel, un hijo natural,
que por eso estaba también digamos...”. En el último párrafo, en
tono también de conjetura, otro dato importante pero que no sale
del plano de los “chismes”, frente a los cuales el locutor se mantiene
ahora casi neutral: “Después nos contaron que este enano, Sosa, había resultado el marido de una mujer que un día probó con Miguel,
allá en el Chaco. No sé. Una historia así”.
Asimismo, el tipo de afirmaciones seudocientíficas o de filosofía
de barrio del cuento son las más ambiguas en su grado de C: el testigo se muestra persuadido espontáneamente de ellas pero dejando
abierta la posibilidad de que no sean ciertas, a través de un distanciamiento en la asunción. Esto se aprecia en las aserciones referidas a la curiosidad femenina, modalizadas por un “al menos leí algo
así”; al tamaño de los órganos genitales en los enanos –a través de
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Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas