Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Página 763
de contar sin recurrir a esas palabras a las que hago mención”;
4. ahora, también se justifica por qué el tema es escabroso: lo
es por su contenido sexual denotativo; pero también, más subjetivamente, porque aquello era “una cosa tremenda”.
5. Con marcaje inferido (M), el único expediente que resolvería
el problema sería ser un gran orador, o al menos un hombre
fino y elegante en su expresión, pero, un nuevo obstáculo, el
narrador confiesa que no posee ninguna de estas propiedades: él es tan solo un “un hombre humilde”;
6. una “salvedad” que el testigo deja hecha motivado por la finalidad de evitar acusaciones posteriores: “para que nadie,
después, diga que no lo he advertido y se me pueda acusar
de maleducado o boca sucia”.
En términos de C, ahora, es previsible que encontremos los grados positivos más fuertes de asunción por parte del locutor, esto es,
su compromiso explícito, cuando se trate del carácter inmenso del
miembro viril de Panizo: es lo que se requiere frente al riesgo cierto
de que no se le crea o se desvirtúen sus apreciaciones por exageradas, como se manifiesta, desde la primera página del cuento, en
enunciados como “Puedo asegurarle […] que era inhumano lo que
tenía ese muchacho entre las piernas”; o “eso doy fe, lo juro por la
salud de mis hijos, en el barrio yo he visto varias mujeres”. También
el testigo se asocia a Miguelito en algunas de sus decisiones: “Miguelito, siempre se había negado a eso porque decía, y tenía razón, señores del jurado, que él no era un payaso”.
Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas
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