Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 762
fuera de lo común”, “la buena herramienta”, “el brasero”, “su buen
aparato”, “su pingo”, “una cosa monumental”. Incluso, con marcaje
inferencial, también se recurrirá a expresiones metafóricas “mi
antebrazo”, “una víbora”, “un brazo mutilado”.
El parámetro R también reclama un esfuerzo de selección respecto de cuáles de las fundamentaciones que se hacen en el texto son
las más importantes de acuerdo con sus sentidos centrales. Dado
que el testimonio prioriza los motivos que dificultan la propia
enunciación, estos serán los condicionamientos más elaborados.
Las justificaciones se agolpan en los primeros párrafos pero luego
se irán esparciendo por todo el texto. ¿Qué necesita justificar este
testigo y de qué forma lo hace? El punto de partida es una advertencia: la de que puede parecer grosero y maleducado. Pero construye
alrededor de esto un sistema completo de justificaciones:
1. el testigo se disculpa desde el principio, armando un condicional encabezado por “si”, y esta disculpa está motivada por
la posibilidad de ofender con su vocabulario al auditorio:
“Antes que nada quisiera pedir, señor juez, señores del jurado, que sepan disculpar si, tal vez, en mi relato, ofendo sin
querer”;
2. el “sin querer” de esta misma cita problematiza una cuestión
clave vinculada a R: no ofendería por una motivación propia,
sino por una causa que casi inexorablemente lo va a forzar a
hacerlo;
3. este obstáculo inevitable, con fuerza muy negativa, es el
tema mismo, que implica usar palabrotas; mediado por un
conector y una estructura de focalización: “pero es que el
tema, señor juez, en sí mismo, se hace un poco dificultoso
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