Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 760
6. Por último, también lo axiológico, la validación de las predicaciones como buenas o malas, tiene relevancia a pesar de
que el énfasis no está puesto sobre lo que está bien y lo que
está mal respecto de los sucesos juzgados sino sobre lo que
tienen de apreciativamente impresionantes, algo que contribuye a la imagen que se crea del testigo como personaje-narrador fresco, ingenuo, que no “juzga” ni critica tanto, sino que
reacciona visceralmente frente a los hechos. Sin embargo, es
importante en la historia que el testigo tiene códigos morales
estrictos y esto en varios aspectos: primero, por lo que el
testigo considera que es correcto en cuanto a cumplir su rol
en el juicio, ya que lo mismo que buléticamente quiere es lo
que axiológicamente le parece que está bien hacer; segundo,
porque el protagonista se fastidia y se disculpa por sus propias actitudes, reconociendo que hay algo incorrecto cuando
no puede limitarse: “Disculpen las damas si me extralimito,
“pido disculpas si me he excedido en detalles irrelevantes”.
Tercero, el testigo avala como axiológicamente buenos los actos
propios de su grupo de amigos. Hay un código de barrio que se respeta y determina que el costado sexual que involucra su testimonio no
resulte “inmoral”, dentro de este sistema de valores: “No hay ninguna corrupción ni porquería. Estaba también el escribano, pero no se
permitían fotógrafos”.
Cuarto: la presunta mala retórica del testigo pone en juego un elemento que el cuento aprovechará entre esas paradojas centrales
para sus efectos humorísticos: el testimonio debe tratar temas tabús,
reñidos de por sí con la moralidad, pero que, además, exigen para su
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Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas