Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 758

el testimonio: el testigo y la muchachada del club se encuentran en estado de “efervescencia”. Lo mismo los pretendidos eufemismos del narrador para referirse al pene gigante de Panizo, que detallaremos abajo. Por lo demás, al testigo cumplir su deber se le vuelve imposible por otro obstáculo de naturaleza alética, vinculado con su propia identidad: la realidad, reconocida por él mismo, de que es un muchacho de barrio que tiene dificultades para hablar como lo exige la situación –en especial, el narrador carece de la técnica del buen decir: “lamentablemente, señores, no tengo, ni mucho menos, dotes de orador”–. En cuanto a las epistémicas y apreciativas, las fuerzas de mayor subjetividad, operan juntas como obstáculos toda vez que emergen, inadecuadas, en el juicio: 4. por el lado de lo epistémico, a través del conocimiento subjetivo, en sus dos aspectos principales: (a) los distintos grados de certidumbre subjetiva respecto de la información que se maneja –en este sentido, vemos al testigo dudar sobre algunas predicaciones y aventurar opiniones sobre otras– y (b) las estimaciones subjetivas sobre dimensiones e intensidades –que continuamente establece el testigo al evaluar de acuerdo con sus criterios personales lo que es grande, colosal, importante, etc. 5. Respecto de lo apreciativo, hay una reacción afectiva del testigo, una conmoción, que, insistimos, concierne al miembro viril de Miguelito, tanto en relación con su tamaño como frente a su castración final. Por este compromiso afectivo, las proposiciones que construye en su testimonio propiamente dicho –dejando fuera sus innumerables comentarios meta742 Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas