Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Página 755
mos... por lo que calzaba... ¿Cómo explicarlo?... El aparato que calzaba, el sexo, digamos, el miembro viril, exactamente”. Además hay
una segunda instancia de validación institucional, antitética respecto de la judicial porque es un jurado “de la calle”: la de los que controlan, con escribano y todo, los certámenes de longitudes. Por último,
la subjetividad común de la doxa, la individualidad colectiva, es lo que el
narrador pone con naturalidad de su lado: todas sus apreciaciones
le parecen evidentes, las considera algo “notorio”: “Por algo le decían ‘El Burro’ […] noto que han comprendido por las miradas de todos ustedes... los burros son notorios por...”; o “Se imagina, señor
juez, que la noticia corrió enseguida porque un enano es muy notorio, siempre, por la misma razón de su baja estatura. […] están muy
bien provistos”.
El parámetro D está estrechamente relacionado con I y distingue
también cuatro valores: enunciados descriptivos; prioritariamente
descriptivos y secundariamente prescriptivos; prioritariamente
prescriptivos y secundariamente descriptivos; y prescriptivos.
El quid de la cuestión en este relato pasa por el tenso desajuste
que se produce entre lo que exige la instancia judicial para el género
testimonio –decir la verdad y nada más que la verdad– y lo que ofrece el testigo en su discurso –apreciaciones personales, salidas pícaras, chismes, etc.–. Mientras el juez, como representante del poder
judicial, reclama para el discurso del testigo la D descriptiva en su
grado máximo (↓), esto es, que la predicación se ajuste al mundo –
lo cual conlleva que predomine la fuerza de validación alética–, el
testigo responde con enunciados que toman una D = ↓ (↑),en el
grado prioritariamente descriptivo pero secundariamente prescriptivo, el
propio de las modalidades apreciativas y axiológicas. Sus descripcioInvestigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas
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