Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 728
por trascender las estériles explicaciones empiristas o racionalistas,
“la instrucción siempre va por delante del desarrollo” (2007: 348): no hay
desarrollo autónomo o independiente de las mediaciones formativas del entono, así como tampoco hay una mera intervención que
pueda operar si no hay ninguna base de desarrollo psicológico.
Así, vemos que para esta perspectiva no sólo tendremos al ‘nivel’
de desarrollo como variable a considerar dentro de los procesos de
escritura y en sus productos (porque se plantea que todo proceso
psicológico deja sus huellas en el producto lingüístico), sino también fundamentalmente a la variable de la mediación formativa o
tipo de interacción, con lo cual las posibilidades de investigación se
amplían y enriquecen enormemente. En efecto, otra de las consecuencias que sostiene Schneuwly es que el género, entendido como
herramienta semiótica mediadora –y, por tanto, integrante de lo
que denominamos ‘interacción’–, constituye un parámetro central a
tener en cuenta para su análisis dado que hay un desarrollo desigual en función de esta variable. Incluso, si consideramos estos
aportes cabría considerar otros elementos que también suelen formar parte de la interacción en los procesos de instrucción orientados al desarrollo de la escritura como, por ejemplo, la secuencia didáctica, el trabajo de corrección por parte del docente, o bien las
mismas consignas de trabajo102. En definitiva, de lo que se trata es
de advertir las posibilidades que se abren desde los parámetros de
una teoría como la del ISD, que nos provee de un marco explicativo
que opera como base de orientación en tanto establece un margen
102
Nuestras investigaciones actuales se orientan en este último aspecto. Cfr.
Condito (2012, 2013).
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Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas