Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 726
una enorme imprevisibilidad de las ocurrencias lingüísticas que emerjan de este funcionamiento singular, porque los sujetos y su modo de
ser en el lenguaje –incluso en el lenguaje escrito– son siempre únicos
cada vez. En segundo lugar, decimos que aquí como consecuencia también se pone en discusión el aprendizaje dado que, en definitiva, se sostiene que si el sujeto no está transitando una tercera posición no va a
poder establecer ningún tipo de escucha ni reformulación posible y,
por tanto, pareciera plantearse que toda intervención de enseñanza es,
en muchos casos, irrelevante porque el hecho de que en determinadas
instancias un sujeto esté en una posición de escucha no significa que lo
esté en otras (no hay desarrollo gradual sino dinamismo). De esto se
desprende que para el IE el lugar asignado a la interacción con otro no
debe ser confundido con una instancia de instrucción, sino que se inscribe como mero ‘facilitador’ del acceso del sujeto a la lengua/escritura
que lo someterá a ese proceso de captura y subjetivización: “esta relación
está mediada por el adulto solo en un sentido fáctico, ya que se limita a posibilitar el acceso del niño a la relación con la lengua” (Desinano, 2009: 57). En
este sentido, en relación con este aspecto tampoco va a poder plantearse con claridad un posible control de variables porque poco importa el
tipo de interacción que efectivamente se dé en la instancia de adqui