Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 721

toman los fundamentos del marxismo en lo que concierne a los procesos de hominización95, se centrará en la dialéctica sujeto/sociedad – conciencia/historia, o en lo que de sociohistórico tiene el sujeto, concebido como agente. Por su parte, el IE con referencia al psicoanálisis, se centrará en los aspectos más idiosincráticos y singulares de los sujetos en tanto que ‘sujetos sujetados’ a una dinámica psíquica inconsciente. Desde aquí, se puede comenzar a pensar por dónde pasarán los puntos centrales de confrontación. En primer lugar, desde la perspectiva del IE puede alegarse a modo de cuestionamiento que el planteo del ISD no atiende ni explicita ‘la diferencia’ en tanto constitutiva de las producciones lingüísticas de los sujetos96. Esto es, desde la lectura de Lemos y Desinano, el marco teórico formulado por Bronckart –y precisado por Schneuwly– no provee elementos capaces de explicar por qué cuando analizamos la empiria de los escritos de los estudiantes lejos está de haber una regularidad u homogeneidad lingüística. No obstante, aunque consideramos que este es, en efecto, un planteo interesante y viable para el análisis de casos, eso no quiere decir que desde el ISD no podamos estudiar ningún tipo de ‘heterogeneidad’ discursiva. Antes bien, si atendemos a la manera en que desde allí se conceptualiza al sujeto advertiremos que nos habilita para estudiar el modo en que las distintas matrices culturales, sociales e históricas suponen una variable fundamental para comprender la diferencia en las producciones discursivas, y especialmente las escritas: “permite evitar reducir el lenguaje escrito a una variable puramente cognoscitiva y concebirlo como construcción social” (Schneuwly, 1992: 58). Así, de lo 95 Cfr. Marx, K – Engels, F. (1974). 96 Cfr. Desinano, Op. Cit. pp. 91-93. Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 705