Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 713
perior, hasta el ombligo, presenta forma humana, y del ombligo
para abajo, de volátil.
Su función es acompañar, con sus cantos funerarios, al difunto
hacia el Hades, o a la Isla de los Bienaventurados, entregando al difunto la corona de la vida y la rama de loto, símbolo de la inmortalidad.
En resumen, en la Antigüedad las Sirenas son mujeres-pájaro,
que destacan por la belleza y armonía de su canto, encargados de
conducir las almas de los difuntos al Hades, siendo al mismo tiempo raptoras de hombres, a los que capturan y devoran.
Pérez Suescun, F. y Rodríguez López, M. (1997). “Las sirenas
medievales: aproximación literaria e iconográfica”, en Anales
de historia del arte, Nº 7, Madrid, p. 55
Texto IV
Sirenas y hombres-sirenas: Seres legendarios, medio humanos y
medio peces que habitan el mar y algunas aguas interiores. Seres
divinos o semidivinos similares aparecen en las mitologías antiguas
(por ejemplo, el dios caldeo del mar Ea, u Oannes). En el folclore europeo, las sirenas y los hombres-sirenas eran seres naturales que,
como las hadas, tenían poderes mágicos y proféticos. Amaban la
música y frecuentemente cantaban. Aunque vivían por muchísimo
tiempo, eran mortales y no tenían alma. Su aspecto era humano
hasta la cintura, como un pez en su parte inferior.
Muchos cuentos folclóricos narran casamientos entre sirenas
(que asumen para ello forma humana) y hombres. En la mayoría, el
hombre roba el gorro o cinturón de la sirena, su peine o su espejo.
Mientras los objetos permanecen escondidos ella vive con él, pero si
Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas
697