Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Página 623
desalientan (…) hay calles traicioneras que nos hacen girar sin fin
(…) el cerro del Barón se retuerce y enrosca de modo inverosímil”
(Subercaseaux). Es el carácter disparatado del puerto en el cual podemos perdernos y encontrarnos como en una lectura –laberíntica–
(Pradelli, 2003), cuyos recovecos y vacíos esperan para ser ocupados
por el lector. La transgresión del lenguaje poético y el desafío a la lógica se devela, en este sentido, en el puerto –“Los puentes acaban en
el cielo (…) las escaleras se detienen a mitad de cerro (Ivens, 1963)”–
mediante su lectura, lo que permite a los estudiantes indagar en
torno a ello: “Valparaíso es como un barco a la deriva”, “a la deriva del
viento”, “es el terreno de la incertidumbre, no se sabe en qué terminarán sus
calles y escaleras”, “es el caos, no hay un orden o el orden es el desorden”.
“Las perspectivas en altura o en profundidad nos desconciertan” comenta Subercaseaux. La transgresión constituye, en este contexto,
la experiencia propia de lectura literaria en tanto la lengua poética
nos permite deambular y desplazarnos por múltiples sentidos que
no dependen exclusivamente del texto, sino del lector, constituyendo su propio reflejo. Finalmente, en una de las últimas sesiones, los
estudiantes y docente realizan un recorrido por cerros, calles, escaleras y recovecos de Valparaíso, con el fin de leer y construir nuevas
imágenes porteñas a partir de la ciudad-texto.
Lecturas y palabras finales.
La lectura literaria escolar centra su atención actual, entre otros aspectos, en la fabula frente a la cual estudiantes reconocen secuencias de acontecimientos, personajes, ejes espacio-temporales, en el
marco de una comprensión instrumental y restringida, a diferencia
de las múltiples posibilidades interpretativas que ofrece la sjuzet
Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas
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