Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Página 600

neral que no era directamente productivo para lo que es el trabajo de análisis concreto con los textos (Schaeffer, 2013: 27 ) El modelo analítico descriptivo corre el riesgo de ser convertido en normativa, en un conjunto de herramientas o recursos que se reconocen en el texto. El análisis no consistiría entonces más que en relacionar el texto con la teoría sólo para volver a confirmarla. La ilusión cientificista que promueve el modelo se corresponde con una postura en relación a la problemática del conocimiento y de la verdad. Desde el enfoque epistemológico en el que se funda el estructuralismo, la “verdad” estaría contenida en el objeto a conocer: la interpretación consiste en el intento de acceder a ese objeto para conocerlo y llegar a la verdad. El rol del observador asume de ese modo un rol pasivo. Desde esa perspectiva, cabe preguntarnos como docentes: ¿esperamos que el estudiante actúe como observador pasivo? ¿El análisis de los relatos se limita a reconocer y describir los recursos narrativos que aparecen en el texto? De hecho, lo que suele generar menos dificultades al estudiante es reconocer y describir los recursos narrativos que describe Genette: una analepsis, un relato iterativo, una pausa. Avanzar en el reconocimiento de la funcionalidad que cumple en el relato les resulta más complejo. Es decir, pasar de la descripción a la comprensión del relato. Porque, si bien reconocer el uso de la prolepsis, el predominio del diálogo o del discurso indirecto nos dice algo sobre la obra, no nos ayuda a comprenderla. En tanto los objetos estudiados por los estudios literarios no son acontecimientos o procesos físicos y su entidad no reside en aquello 584 Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas