Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 582
en aquel momento) ni la Lingüística aplicada producían conocimiento nuevo, es decir, que carecían de autonomía epistemológica.
Según Bronckart (1985), didacta del idioma francés como lengua
materna, la posición de la Didáctica de la lengua era de sometimiento en relación con la Lingüística y la Didáctica general.
Yves Chevallard (1985) sienta las bases para el desarrollo de las
didácticas específicas en su libro La transposición didáctica. Del saber
sabio al saber enseñado. Si bien la obra está referida a la enseñanza de
la matemática, su planteo fue prontamente adoptado por otras disciplinas escolares, entre ellas la lengua y la literatura. Para el investigador francés el problema específico de las didácticas es el de la
“transposición didáctica”, concepto que se refiere al proceso por el
cual el saber académico sufre una modificación cualitativa para
convertirse en saber de enseñanza, con el fin de que pueda ser comprendid o por el alumno. Junto a dicho concepto, Chevallard trae el
de “vigilancia epistemológica”, es decir el control que se debe realizar sobre el saber a enseñar a fin de advertir si -al efectuarse la
transposición didáctica- se produjo o no una banalización del conocimiento. En el prefacio de la edición en español lanza una provocación: “… hemos dejado atrás la época del incógnito epistemólogico,
en el que los didactas han vivido tanto tiempo”. El concepto de
transposición didáctica focaliza la mirada de la didáctica en lo disciplinar, es decir en los conocimientos específicos de la disciplina a
enseñar, los cuales tienen una lógica propia que habrá de ser tenida
en cuenta a la hora de convertirlos en saberes a enseñar.
En el extremo opuesto de Chevallard y de quienes iniciaron el
camino hacia la construcción de las didácticas especiales -como
Bronckart (1985) en Francia, o Cassany (1989) en España- se dieron
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Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas