Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Página 581

neral adaptadas a las características de la disciplina de que se tratara. Entendidas de este modo, se convirtieron en “reservorios de recetas, de prescripciones más o menos certeras sobre cómo enseñar lengua y literatura” (Bustamante, 2007). En España, esta concepción de la Didáctica de la lengua y la literatura se mantuvo hasta la década del 90. En efecto, los didactas Mendoza, López y Martos (1996: 35) definen esta didáctica específica como el área que se ocupará de dotar al profesorado de las “herramientas” necesarias para llevar a cabo su labor: … tiene por objeto revisar los planteamientos teóricos, seleccionar y organizar contenidos, establecer objetivos en relación a unos métodos y a unas orientaciones técnico-teóricas sobre la singularidad del aprendizaje de Lengua y Literatura y, consecuentemente, provecer a la distribución y secuenciación de la materia en bloques o unidades que sean asimilables por el alumno, para lo que también se habrá de ocupar de cómo elaborar y valorar las actividades previstas para el logro de objetivos generales y parciales. Entre los años 80 y 90 la Didáctica de la lengua y la literatura tenía como disciplina de referencia a la Lingüística, tanto es así que surgió un campo particular dentro de la Lingüística -que existe todavía hoy en algunas universidades- denominado Lingüística aplicada. Ésta solapaba el campo de la Didáctica especial porque elaboraba actividades para que los alumnos aprendieran categorías de la Lingüística destinadas a que mejoraran sus habilidades lingüísticas, pero sin tomar en consideración las variantes geográficas, socio-lingüísticas, culturales de los hablantes, o sea el uso concreto de la lengua materna. Ni la Didáctica específica (como era concebida Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 565