Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Seite 54
desarrollar su trabajo de investigación sobre el problema gramatical planteado: por ejemplo, los alumnos han de recoger datos y formar un pequeño corpus, que han de analizar para extraer conclusiones. En la tercera fase, los alumnos han de mostrar los resultados
de su indagación realizando un informe (oral o escrito) o un cartel
de síntesis, entre otras posibilidades. Esta tarea final permite la verbalización de los conocimientos gramaticales trabajados, al nivel
que sea posible, en función de la edad de los alumnos y del punto de
partida. La tarea final es, al mismo tiempo, un instrumento de evaluación y de autoevaluación de los conocimientos adquiridos y de
regulación de los procesos de aprendizaje.
Un elemento importante a lo largo de la secuencia es la interacción
entre profesor y alumnos y de los alumnos entre sí (trabajo por parejas
o en pequeños grupos). Ahora bien, como observa Milian (2005), no todas las conversaciones sirven para aprender. Para poder transferir el
control del aprendizaje del docente a los alumnos y ayudar a elevar su
nivel de abstracción, la interacción oral en las tareas de reflexión sobre
la lengua tiene que estar planificada por el docente. Las interacciones
orales sobre lo que se está aprendiendo, a veces acompañando los momentos de escritura reflexiva en colaboración, proporcionan la información para realizar una evaluación formativa a lo largo del proceso de
aprendizaje. En la última fase, durante la elaboración de la tarea final,
sin embargo, esta evaluación tomará un relieve especial, ya que cumple
la función de recuperación metacognitiva de todos los contenidos implicados en la secuencia didáctica.
Este modelo de secuencia permite muchas variantes, que podemos agrupar en tres, que suponen vías complementarias de elaboración de saber gramatical:
38
Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas