Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 502
nomina externa). Asimismo se reconoce una “tensión, a veces ineludible, entre evaluación y acreditación” (op. cit.: 25).
Todos los docentes de nivel medio entrevistados (entrevistas 1-6)
manifiestan que ellos evalúan un proceso, a la vez que distinguen
una segunda forma de la evaluación como examen, como requisito
o como acto de acreditación.
Los docentes aseveran que toman una serie de decisiones no codificadas en las prescripciones de evaluación. Entre los aspectos
que Perrenoud (1997) identificara como prácticas opacas en los documentos prescriptivos sobre evaluación se encuentra la forma de
corregir, no codificada en ellos. Esta ausencia se constata en los documentos prescriptivos oficiales nacionales y provinciales y se visibiliza en la dificultad por parte de los docentes para verbalizar la relación que establecen entre evaluación y corrección.
El término “proceso” asociado a la evaluación es común a nueve de
los docentes entrevistados. Para seis de ellos, corregir es una parte de la
evaluación, aunque no expresen con claridad en sus enunciados cuáles
son los rasgos distintivos de la corrección ni en qué consiste esa parte
de la evaluación o cómo se diferencia de lo demás.
Considerando que diez de los doce docentes entrevistados señalan que la intención de corregir se asocia con evaluar, sintetizamos
que los docentes diferencian la acción que realizan cuando corrigen
a partir de los enunciados que escriben y de las cuestiones que marcan, pero, dadas las diferentes representaciones simultáneas o
“multicapas” (Marková, op. cit.) sobre evaluación, no pueden dar
cuenta estrictamente de una relación entre esta última y esos enunciados y marcas.
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Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas