Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 48
tos normativos del uso de la lengua); no pretende una descripción
exhaustiva de todos los elementos del sistema (lógica estructuralista); relaciona el uso con la forma y el significado (perspectiva funcional); se sirve del metalenguaje y, por último, tiene como objetivo
la reflexión sobre las lenguas y sus usos, no la identificación y el etiquetado de las formas lingüísticas.
Si nos centramos en la primera de las características apuntadas,
habremos de aclarar qué entendemos por tipos de actividad metalingüística de los hablantes. Si bien el término función metalingüística remite al estudio de la lengua considerada como objeto, los términos
facultad o capacidad metalingüística y actividad metalingüística remiten
a la perspectiva del individuo. En relación con ambos planteamientos, la Didáctica de la Lengua sitúa el conocimiento metalingüístico
(Camps y otros, 2005, p.20), término que, desde el polo de la lengua,
se puede definir como el conjunto de los modelos sistematizados de
descripción del funcionamiento de la lengua, según las diferentes
escuelas lingüísticas (polo formal, científico) y desde el polo del individuo, como un conocimiento del sujeto que usa la lengua y que
se manifiesta de forma diferente y con diferentes grados de consciencia según las situaciones y los individuos.
A la Didáctica de la Lengua le interesa relacionar ambos planteamientos y para ello es necesario disponer de un modelo sobre los
distintos tipos de actividad metalingüística que puede desarrollar
un alumno en el aula de lengua, como el planteado por Camps
(2000) (véase figura 1). Este modelo se sustenta, entre otros aspectos, en la diferencia entre gramática explícita e implícita y en las
aportaciones de las investigaciones sobre la actividad metalingüística que los alumnos realizan en situaciones de escritura en el aula.
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Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas