Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 45

saberes escolares que la sociedad establece para sus futuros ciudadanos. Otra cuestión es delimitar los contenidos gramaticales pertinentes y las formas de trabajo en el aula. Estas finalidades, señala González Nieto (2001, p.294, en referencia explícita a la primera y a la tercera) pueden ser complementarias siempre que el dominio de los saberes gramaticales básicos se logre como resultado de la mejora del uso. Es decir, la enseñanza de la gramática ha de perseguir el desarrollo de la competencia metalingüística, entendida como el conocimiento explícito que un hablante tiene sobre las lenguas y las habilidades para movilizarlo en función de diferentes objetivos (Durán, 2010, p.73), entre los que destaca la regulación de los usos formales. Los planteamientos radicalmente “anti-gramaticalistas” de otras épocas hoy han perdido defensores; hay bastante unanimidad en considerar que el desarrollo de la competencia metalingüística es necesario para:  Controlar usos formales, que los hablantes normalmente no tenemos automatizados por pertenecer a ámbitos de uso no cotidianos.  Abordar usos complejos de la lengua (ya sea de expresión de ideas o de usos creativos)2.  Tender puentes entre las lenguas que usamos, entre las que conocemos y las que aprendemos (reflexión gramatical interlingüística). 2 Ya en el siglo XIX, Destutt de Tracy y los ideólogos consideraban que la gramática estructura el pensamiento y, por lo tanto, es absolutamente necesaria para razonar (Luis, 2010). (Agradezco la observación y la referencia a mi compañera, Mª José García Folgado). Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 29