Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Página 441
Tutora 2: Fijate si podés indagar porque es interesante, hiciste
otro movimiento, otra forma de intervenir, si pudieras indagar qué fue lo que a vos te hizo…
C: yo creo que sí sé por qué lo hice, me parece que lo hice por el
tiempo didáctico, el tiempo institucional, cuando hablamos de la macroestructura de la acción, creo que pensé
que el desplazarnos me iba a quitar tiempo para todo lo
que yo quería hacer. Creo que fue por eso, lo decidí en ese
momento. Raro que los chicos no me dijeron “Seño, nos
sentamos”, es todo un ritual, en el intercambio generalmente escribimos o yo hago un punteo de lo que fueron diciendo. No sé, surgió en el momento y seguí.
Tutora 3: antes dijiste que era porque pensabas que iba a prestar más atención…
C: sí, y ahora me contradije… sí, yo en ese momento pensé que
iba a ser lo más adecuado y ahora observando me di cuenta de que no fue lo más adecuado, no fue lo más adecuado
porque ellos están acostumbrados a estar en el piso, sentados y yo con ellos o sentada en la silla y ellos están atentos.
Y no tengo que desplazarme tanto para mostrar las imágenes y sentí la necesidad de controlar el tiempo.
En este momento C. puede entrever que tomó una decisión presuponiendo que algo de lo didáctico iba a salir favorecido: el tiempo
para poder desarrollar todas las tareas previstas aún en contra de lo
que consideraba favorable para la lectura. Puede reconocer razones
y le pone nombre “tiempo didáctico”, una regulación del trabajo docente. Vemos también aquí la lucha entre conceptos pragmáticos
que apuntan a direcciones distintas y que el docente debe decidir
Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas
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