Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 358

descritas y fundamentadas cuando sufren procesos de normalización y naturalización. Vuelvo a algunos fragmentos de la cita de Rockwell: “Al describir saberes y prácticas en las escuelas, comprender los procesos sociales más amplios” es posible “responder a las preguntas sobre el valor y sentido de los contenidos culturales explícitos o implícitos que se enseñan en las aulas”. Entonces las prácticas de enseñanza, de lectura y escritura, nunca se “diseñan ni perfeccionan”, no son “planificaciones de clases” ni “secuencias didácticas” en sí mismas, no “están ausentes” o “deben ser promovidas” (caso lectura y escritura), sino que son acciones sociales históricas que se reproducen y resignifican en las escuelas y a lo largo del tiempo; en contrapunto con coyunturas que, en algunos casos, llegan a resemantizar algunos de los sentidos que las motorizan. En otras palabras, hay un problema en la investigación didáctica y sus orientaciones para la formación docente cuando se homologan prácticas conservadas con formas “tradicionales” de la cultura escolar y que, por ende, son las formas que se proponen “superar” en nombre del “cambio” o la “innovación”. Porque cualquier línea pedagógica o didáctica debería efectuar ejercicios de validación de sus propios desarrollos, no solamente para reconocer sus problemas conceptuales, sino para que atendieran a las siguientes preguntas de las que sí deberían partir cualquier postulado o propuesta sobre la formación docente: “¿Cómo se apropian los maestros del saber pedagógico explícito, tanto para su práctica fuera del aula y su identidad como maestros, como para su práctica docente? ¿Qué significa la pedagogía desde las condiciones reales del trabajo docente?” (Rockwell, 2009: 29). Pensar el trabajo docente en términos de la lógica de las prácticas -y no de habitus o de “tradiciones equivocadas”- permite observar el 342 Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas