Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 354
espacio donde se leerá y escribirá como “verdaderamente” se lo
hace “por fuera de la escuela”. Y, por ende, como “necesitan” los
alumnos. Se trata de una propensión a neutralizar la enseñanza en
tanto acción social y en especial localizada en las instituciones educativas, es decir en la creencia de que “cuanto más se distinga la
orientación didáctica para la enseñanza de la lengua y la literatura
de sus históricas actividades regulatorias, mejor será”. Sin embargo, la fantasía de la desregulación de las prácticas de enseñanza, de
lectura y de escritura, además de ocultar un reemplazo de regulaciones, supone cosificarlas, pues las acciones sociales no se aíslan ni
se modifican en nombre de las teorías con las que se las explican,
sino que están allí para ser comprendidas en sus lógicas. Sobre este
problema señala Bourdieu en El sentido práctico:
Es necesario reconocer a la práctica una lógica que no es la de la
lógica, para evitar pedirle más lógica de la que puede dar y condenarse así a extraerle incoherencias, bien a imponerle una coherencia forzada. El análisis de los diferentes aspectos, por lo demás estrechamente interdependientes, de lo que puede llamarse el efecto
de teorización (sincronización forzada de lo sucesivo y totalización
artificial, neutralización de las funciones y sustitución del sistema
de los principios de producción por el sistema de los productos,
etc.) hace aparecer, en negativo, algunas de las propiedades de la lógica de la práctica que escapan por definición a la aprehensión teórica (1991: 145).
Bourdieu construye una tríada interesante: de prácticas sociales
recorta sentido práctico y de allí la lógica de las prácticas. A la vez que
permite escapar de las complejidades de la noción de habitus, categoría que también ha sufrido procesos de naturalización porque
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Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas