Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 25

Según De Mauro (1986), el metalenguaje que cada lengua construye de sí misma por necesidad comunicativa, es un punto de partida interesante para abordar nuestro problema: el lingüista italiano cuestiona la gramaticalidad como cálculo, tanto en Hjemslev, como en Chomsky, respecto de la idea de cálculo matemático que ambos alentaron: el primero al postular una descripción lingüística cuyo cálculo permite todos los posibles textos de una lengua, como si fueran operaciones de un lenguaje simbólico formal con reglas de combinaciones predecibles; el segundo, por buscar atribuir a la lengua requisitos de coherencia formal y deductiva que, de hecho no están presentes hoy ni en la aritmética. Contrariamente, el carácter de códigos semiológicos creativos atribuido a las lenguas históricas por De Mauro (ob cit: 106) se debe justamente a que la oscilación de las lenguas (el cambio permanente, apud Saussure) cuestiona la calculabilidad por la existencia de sinonimias no predecibles, es decir, la creatividad [del código] es “entendida como disponibilidad permanente a la innovación, manipulación y deformación de las formas codificadas”. La “movilidad intrínseca” de la lengua o el sentido “indefinidamente extensible” del signo lingüístico, por las fuerzas que ejercen el tiempo y la masa hablante es, según este autor, junto con la arbitrariedad y la linealidad, un tercer principio saussureano. Por su parte, Coseriu (ob cit) con el concepto de reflexividad lingüística inherente al saber idiomático coincide con la ampliabilidad del signo. Estos dos autores nos aportan a la DLyL la clave semiótica, objeto de enseñanza de la lengua como punto de partida didáctico del razonamiento gramatical. A partir del signo, desde la semiosis como proceso activo, el razonamiento gramatical es una búsqueInvestigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 9