Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 24

normada, las posibilidades de la lengua externa para ampliar la lengua interna de los alumnos y, en definitiva, enseñar desde la reflexividad del lenguaje postulada por Coseriu (1987), que significa razonar gramaticalmente en las posibilidades de cada lengua, desde el sentido de cada texto. La DLyL resitúa el objeto de enseñanza o, en todo caso, necesita recuperarse históricamente, en la medida en que la transmisión de la propia lengua va perdiendo eficacia. Se trata de una reorientación que debe conjugar marcos teóricos y políticas lingüísticas, en función del efecto de enseñanza buscado. Si bien en un sentido amplio las disciplinas de referencia son las llamadas Ciencias del lenguaje, de donde tomamos las concepciones de texto y gramática (Bronckart, 2013b), de las llamadas Ciencias de la Cultura, adoptamos las concepciones de los estudios literarios (Rastier, 2012). En consecuencia, la delimitación del objeto de enseñanza de la lengua y la literatura necesita la solidaridad entre varios enfoques teóricos de diversos campos disciplinares. 1.1. La actividad de lenguaje y las lenguas Desde nuestra posición epistemológica del interaccionismo socio-discursivo (en adelante ISD), consideramos la producción verbal como acción de la actividad de lenguaje realizada con una lengua en su carácter de técnica histórica (Coseriu, 1987). La clave para la orientación didáctica está en la misma autorreflexividad del lenguaje, concepto que proviene de Saussure y que, necesariamente, nos mueve a buscar el punto de partida del razonamiento gramatical en la semiosis, para, desde allí, enseñar a los propios alumnos a realizar una búsqueda activa del funcionamiento lingüístico (Riestra, 2014). 8 Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas