Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 228

que el B son 186 y 86 las cifras correspondientes. Aunque no se trata más que de un valor cuantitativo simple, en el análisis de las narraciones orales (Garcia-Azkoaga, et al., 2009) hemos visto que la longitud de los textos puede ser tenida en cuenta como criterio del desarrollo lingüístico, y también constituye un índice para mostrar la mayor o menor homogeneidad del corpus, aspecto éste que puede confirmarse en nuestro caso. 3.1. La densidad verbal Calculamos la proporción del número de verbos por palabra de cada texto. Es un índice significativo para caracterizar los tipos discursivos. Bronckart (2004: 106 y ss) muestra que los diferentes tipos discursivos manifiestan diferencias claras en la densidad verbal. Así el discurso teórico sería el de menor densidad (0,09); la narración manifestaría una densidad intermedia (0,132) y el discurso interactivo sería el de mayor densidad (0,162) seguido muy de cerca por la narración interactiva (0,151). Dadas las características discursivas de las recetas ya mencionadas suponemos que la densidad de verbos será alta. En efecto, tanto en el grupo A como en el B, la densidad verbal es muy alta, de 0,1605 y 0,1691 respectivamente. Lo que nos lleva a deducir que las producciones estudiadas responden también a este nivel al género textual de referencia. 3.2. Sistematicidad en el uso de los tiempos y personas verbales. Como ya hemos indicado, los tiempos de los verbos que se usan en las recetas de cocina pueden considerarse del paradigma de presente y los diferentes modos (indicativo, subjuntivo, imperativo) son 212 Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas