Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | страница 1336
experiencia posibilita la asignación de sentido al quehacer propio y
ajeno, así como construir proyectos socialmente compartidos. En los
relatos que construye, un individuo expresa su propio interior, el sentido de identidad que lo singulariza y de pertenencia a diversas comunidades en la que se hace uno con otros.
Alrededor de los 9 años, edad que más o menos coincide con el 3º
básico, los niños y niñas poseen un dominio básico de la narración
(Aravena, 2011). Desde esta perspectiva, al plantear una tarea orientada a la narración escrita permitiría enfocarse en los recursos lingüísticos y textuales que los estudiantes poseen. Indudablemente,
la producción escrita de una narración por parte de estudiantes de
diferentes niveles supone poder evaluar su capacidad para mantenerse en un tema y utilizar diversos recursos para relacionar eventos, evaluarlos y presentarlos cohesivamente (Chistie & Derewianka, 2008).
En el ámbito del estudio de la producción escrita, se han configurado tres enfoques diferentes: uno psicológico centrado en los
procesos internos que vive el escritor, uno sociocultural orientado a
las prácticas discursivas que constituyen al escritor y una lingüística enfocada al texto producido (Beard et al., 2009; Hyland, 2002).
El enfoque lingüístico se centra en la descripción de la superficie
textual y su relación con la producción de significado. Es importante hacer notar que, desde esta perspectiva, se ha configurado una
pedagogía basada en géneros discursivos, la cual supone la lectura y
análisis sistemático de ejemplares textuales que se espera que los
estudiantes produzcan, como un modo de guiar mediante un proceso de andamiaje su desarrollo de la comunicación escrita (Christie & Derewianka, 2010; Rose, 2009; Rose & Martin, 2012).
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Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas