Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 1321
Este aprendizaje no es nada obvio para los niños; no es mágico
ni instantáneo. Para que desarrollen conciencia fonológica no basta
con repetir renglones de letras, ni copiar sin sentido sílabas separadas intentando que las puedan leer posteriormente.
Si bien tienen que aprender a trazar las letras, hay muchas actividades previas que se pueden realizar en las que se pongan en juego esta relación letra-sonido, como juegos de oralidad, comparación de palabras (con qué letra empieza, con qué letra termina, que
palabras comienzan igual que mi nombre).
Por último tendrán que tener conocimientos sobre los diferentes
estilos del lenguaje escrito, es decir que irán reconociendo distintos
formatos de escritura, distintos soportes, distintos géneros (literarios y no literarios).
Vale decir entonces, que aún aquellos niños que leen utilizando
sólo indicadores cuantitativos (reconociendo palabras por la cantidad de letras o la longitud de la escritura) y cuyo nivel de escritura
sea presilábico, pueden igualmente construir sentido a través de la
voz del maestro y participar activamente en una experiencia de lectura, privilegiándose la oralidad.
Sin embargo, la cualidad más importante de la lectura mediada tiene que ver con la creación este espacio de intercambio mencionado;
con la conformación de un territorio compartido donde no todos llegan
de la misma manera y al mismo tiempo, pero en el que se tienen en
cuenta sus experiencias, vivencias y preferencias particulares, en un
sentido cooperativo y de pertenencia; en un lugar común.
De este modo, la práctica de la lectura se convierte en una experiencia democratizadora, teniendo en cuenta los saberes previos de
los niños, pero como punto de partida y con el convencimiento de
Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas
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