Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 1310
transcurrir de su escolaridad. El mismo ambiente es diferente para el
niño según el grado escolar en que se encuentre, porque su conciencia
de los hechos y su ejercitación con las herramientas le habrán permitido desarrollar otros procesos que antes no tenía.
En otras actividades, en las que se presentaba la consigna escrita
“Pintá, recortá y pegá” la mayoría no mantenían ese orden (recortaban y
pegaban, pero luego no podían pintar porque el papel se rompía, otros pintaban
y pegaban sin recortar o sólo pegaban). Al preguntarles por qué lo habían hecho así, no entendían la pregunta y era necesario hacerles leer la consigna de forma personalizada. Hasta que llegó el momento en que alguno
preguntaba “¿Primero pintamos?” y entre ellos se respondían: “Sí, sino
después no podes pintar”.
Al construir sentido los niños fueron comprendiendo el uso de la
herramienta (una oración comienza con mayúscula y termina con
punto, si es pasado no puedo poner el verbo en presente, si describo
no estoy contando, etc.) Al respecto Bronckart (2004) explica que
mientras el niño sea inexperto habrá que guiarlo a través de las reglas estándares y corregirlo en caso de que sea necesario.
Luego de un trabajo constante que demandó más de medio año
escolar, el grupo comenzó a darse cuenta de que se necesita a la lengua para comunicar una respuesta, escribir una hipótesis, explicar
una experiencia, contar un cuento, describir un objeto, buscar la
rima en una poesía, etc. Al cabo de un tiempo comenzaron a corregirse, entre ellos, los diferentes formatos discursivos que traían de
sus ambientes para generalizar la palabra, fueron comprendiendo
el uso social de la lengua.
La herramienta es un instrumento social, ya que para poder ser
usada con otros es necesario que primero ese grupo social haya
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Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas