Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 1309
no les gusta, es aburrida”. Una de las primeras actividades que realizo
es contar un cuento corto sin palabras, “La hormiga navegante” de R.
Mariño: Escribo el título del cuento en el pizarrón y, provista de un gran
barco de papel, un remo, antenas de hormiga y hojas de árbol, comienzo a
dramatizarlo, trasladándome por toda el aula sin emitir una sola palabra.
Los niños se reían, preguntaban, no entendían. Al finalizar el cuento, que
duró unos pocos minutos, pregunto: ¿De qué tratará el cuento?, ¿qué pasa?,
¿cómo termina?
Los niños respondieron: “la seño saltó, la seño se sentó en el piso, la seño
tenía un barco…” Luego ubiqué a los niños en pequeños grupos para que
conversaran y dibujaran cómo se imaginan ellos a la hormiga. Unos pocos dibujaron a una hormiga sola, la mayoría pedía la lectura del cuento, enojados porque “no podían hacer algo que no conocían”.
En otras ocasiones en que estaban trabajando en las áreas de
matemática o naturales 7VW7F