Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 1279
que a su vez requiere competencia lectora. Por lo tanto, lo que debemos priorizar es el ejercicio o la práctica de la lectura, en todas las
fases y aspectos que involucren al proceso lector, para aprender a
comprender e interpretar lo que se lee, con el agregado del plus
emocional e intencional de la valoración.
Si consideramos a la lectura como un viaje, es posible trazar una
travesía que postula a la lectura como un acto de cooperación interpretativa para la construcción del sentido.
Umberto Eco, en Lector in fábula, señala que el texto es una manifestación lingüística que está conformado por una cadena de artificios expresivos que el destinatario debe actualizar. Aquí la figura
del lector surge como una suerte de bisagra entre el texto como
fuente de información y la lectura como texto interpretado. Ése
será el viaje a transitar con los alumnos.
De este modo, el viaje aparece, y la vida misma lo es, como un
destino insalvable, inevitable: el hombre necesita buscar y conocer.
Esta necesidad se convierte en una demanda, para lo cual tiene que
huir de sí mismo y de su propia realidad, para enfrentarse a una
realidad nueva que le permitirá volver sobre sí mismo y darle un
sentido nuevo a su existencia.
Qué es un clásico
Ante todo, ¿qué es un clásico? Hay diversas acepciones. Para Ítalo
Calvino “un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que
tiene que decir, es un libro de relectura, de descubrimiento constante, cargado de huellas y señales, que suscita incesantemente
"polvillo de discursos críticos" y que en definitiva sirve para definirse a uno mismo en relación o quizá en contraste con él”. Asimismo
Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas
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