Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Página 117
esta práctica en tanto instrumento de aprendizaje. En efecto, entendemos que “una pedagogía de la escritura puede utilizarse como
medio de aprendizaje para ayudar a los estudiantes a aprender y a
pensar críticamente acerca de cualquier materia concreta de los estudios sociales” (Giroux, 1990: 99)
En este caso entonces, la escritura complementa la lectura funcionando como una herramienta de acceso y apropiación de saberes (Pollet, 2004). Desde este punto de vista, las consignas de evaluación analizadas -que solicitan el establecimiento de relaciones
entre conceptos o la aplicación de éstos a situaciones concretas-, estarían remitiendo a la representación según la cual la escritura es
solo un medio para comunicar un pensamiento. Según esta idea, el
paso del pensamiento al lenguaje escrito sería una operación natural, una técnica para volcar sobre el papel ideas preexistentes.
Al contrario, desde nuestra perspectiva, la producción escrita no
debe ser entendida como una simple traducción del pensamiento,
sino como un instrumento que permite, por ejemplo en este caso,
aprender a establecer relaciones entre contenidos disciplinares y
entre ellos y la realidad estudiada. Ahora bien, para que esto suceda
las consignas de escritura no deberían aparecer como corolarios de
la práctica lectora, sino que es necesario plantearlas de manera simultánea a ésta. Asimismo, estas tareas, en lugar de limitarse a
comprobar el resultado de un proceso (como en el caso de las señaladas por los docentes) deben estar diseñadas con el propósito de
guiar y facilitar los procesos de organización, reorganización, categorización de conceptos y regulación de las acciones intelectuales
necesarias en la escritura, las que permiten objetivar el conocimiento y hacerlo propio.
Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas
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