Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 1153
do con los presupuestos estructuralistas, Eco analizó el proceso de
la comunicación literaria, deteniéndose en los indicios que pueden
identificarse en el texto y que sirven como reguladores a la interpretación del lector. El contenido de la obra no aparece explícito en la
superficie significante del texto y, por esto, el lector es postulado
como un principio activo de la interpretación. Su trabajo de cooperación es fundamental para extraer aquello no dicho, pero implicado; para llenar los espacios vacíos y conectar lo que aparece en la
obra con el tejido de la intertextualidad.
El autor estimula en el texto asociaciones semánticas, quiere que
el lector intente una serie de elecciones interpretativas, calcula y solicita su cooperación para llenar espacios de lo no dicho y extraer las
significaciones de la obra, haciendo pasar al acto los contenidos que
han sido dejados en estado vírtuaL Para Eco, el texto funciona como
un mecanismo perezoso o económico y, sólo en casos de extrema
meticulosidad, se complica en redundancias y especificaciones ulteriores. Por esto se presenta entretejido por espacios en blanco, por
intersticios que deben ser cubiertos por el lector.
Eco es uno de los autores responsables del título de nuestra comunicación: “Conjuros para despabilar lectores”. Es necesario establecer conexiones entre lector y texto para poner en acción un “aula
de literatura” en la que se ponen en juego diferentes modos de leer
y de interpretar un texto.
El texto literario no tiene como fin principal, -al menos-la información o la representación. En una novela nos enfrentamos a una
figura creada por la escritura, la figura del narrador, del que habla
"no para dar una información sino para construir un símbolo". Para
lo literario no importa si las cosas han existido o existen en el munInvestigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas
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