Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Seite 1151

del modelo representativo): es necesario, simultáneamente librar al texto de su exterior y de su totalidad” (Barthes,2005:452). Interpretar es aumentar el texto de forma indiscriminada hasta que refleje el mundo con infinitas posibilidades e infinitas connotaciones. La connotación es la vía de acceso a la polisemia del texto clásico, a ese plural limitado que funda el texto clásico. Definicionalmente, es una determinación, una relación, una anáfora, un rasgo que tiene el poder de referirse a menciones anteriores, ulteriores o exteriores, a otros lugares del texto (o de otro texto): no hay que restringir en nada esta relación, que puede ser designada de diversas maneras (función o indicio, por ejemplo), siempre que no se confunda connotación y asociación de ideas: ésta remite al sistema de un sujeto mientras que aquélla es una correlación inmanente al texto, a los textos, o si se prefiere, es una asociación operada por el texto-sujeto en el interior de su propio sistema” El texto se convierte pues en una ínfima coordenada dentro de un enorme mapa, sus líneas son indicios y señales que nos llevan a otras latitudes; nada de ideas, ya lo dice Barthes, las ideas requieren de un sujeto que las articule. El comentario, fundado sobre la afirmación del plural, no puede trabajar “respetando” el texto: el texto tutor será continuamente quebrado, interrumpido, sin ninguna consideración para sus divisiones naturales (sintácticas, retóricas, anecdóticas. Para devolver el texto a toda su pluralidad, a toda su diferencia, hay que deshacerlo y reescribirlo. Este texto al que hacemos referencia desde los aportes teóricos de Barthes es que llega al aula como multiplicidad de voces y que, a veces presentamos de un modo lineal. Y aquí está la clave, los moInvestigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 1135