Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 115

tral en el desarrollo de las personas en general, y en los procesos de aprendizaje en particular ya que, lejos de ser entendido como el vehículo de algo que existe independientemente de él (el conocimiento en este caso), es concebido como el instrumento de realización de un proceso abstracto del que no puede ser separado por tratarse de uno de sus aspectos constitutivos. Así entonces, la apropiación de conceptos disciplinares y el establecimiento de relaciones entre ellos o con situaciones concretas, se presenta como un proceso que no se puede llevar a cabo independientemente del lenguaje. Al respecto creemos, junto con Silvestri que “Al estudiar, los alumnos no sólo están aprendiendo nuevos conceptos, el contenido de las diversas asignaturas, sino también están aprendiendo (o deberían estar aprendiendo) nuevas formas de lenguaje, nuevos tipos y géneros discursivos adecuados para veh iculizar esos conceptos y operar mentalmente con ellos. La tarea de estudio implica entonces, tanto aprendizaje conceptual como aprendizaje genérico” (Silvestri, 1998: 36). En función de esta concepción entendemos que la consideración del complejo proceso que conduce al establecimiento de relaciones entre contenidos disciplinares supone necesariamente un trabajo explícito del docente sobre las formas del lenguaje que hacen posible los razonamientos dentro del campo del saber en cuestión. En este sentido es importante recordar que, tal como sostiene Kozulin “Tanto las ciencias como las humanidades tienen sus propios sistemas de instrumentos simbólicos de orden superior, característicos de unas áreas específicas de conocimiento. Por lo tanto, podemos hablar de distintos lenguajes disciplinarios en un sentido más formal que metafórico. La matemática, la física, la filosofía, la crítica Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 99