Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 1062

Primer dispositivo: las prácticas de lectura y escritura literarias y su centralidad en formación de maestros: Para interpelar los propios modos de leer y de escribir, desocultar las concepciones de lectura y escritura que los atraviesan, y recuperar la propia relación personal con esas prácticas, tejidas durante la propia biografía escolar y extraescolar, uno de los dispositivos que empleo es el del plantearles leer una colección de textos literarios que funciona como un acotado pero suculento “tapiz” (Montes, 2006). Estos textos se organizan a partir de un criterio, lo que permite demorarse, frecuentar distintas textualidades, independientemente de los subgéneros, a la vez que aportan un capital cultural (Bourdieu, 1997) que dialoga y tensiona con el de los futuros docentes, pero que fundamentalmente remarcan el carácter ampliatorio de la lectura (Seppia, 1997). Las prácticas de lectura que propongo oscilan entre las que son en voz alta (Amado, 2001) por parte de mí o de ellos y las que son silenciosas e individuales. En cualquier caso, propicio la discusión de sentidos (Cuesta, 2006) corriéndome de esos estándares ritualizados de las contextualizaciones, anticipaciones, inferencias, los gustos, o del remanido “¿qué quiso decir el autor?”. Lo que me planteo es organizar puntualmente una conversación crítica (Bajour, 2011) a partir de ciertos aspectos del texto que ofician como “puertas de entrada” al análisis, “puertas” que empiezan a abrirse en mi propia lectura (Eagleton, 1995). Quiero subrayar con esto que busco correrme tanto de aquellas prácticas que buscan imponer un “sentido literal” (de Certeau, 1995) del texto que habría que reconocer, así como de las que obstan la propia lectura del docente, en este caso la mía (Cuesta, 2012). Busco habilitar una 1046 Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas