Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 1061
primero es asumirlos como “intelectuales transformativos” (Giroux,
1990) y no como “tecnócratas” que sólo “transmiten conocimientos” y/o
“aplican recetas pre-elaboradas”. El segundo –que presupone el primero- es que en tanto el curriculum es “un artefacto social no neutral concebido con propósitos deliberados” (Goodson, 1995) no deja de ser un
objeto capaz de ser sometido a revisión crítica, al desmontaje reflexivo,
al análisis, lo que no obsta su conocimiento, su estudio, su abordaje. Estas referencias soportan el marco de mi propuesta, puesto que buscan
reponer el carácter ideológico y político de toda enseñanza, a la vez que
reposiciona al futuro docente como sujeto de su propia práctica y no
como “mero reproductor”. Pero a la vez se acompañan del tratamiento
de tres cuestiones nodales que, según creo, los abordajes desideologizados y des-historizados, fuertemente reducidos a la mera transmisión o
enclavados en lo estrictamente metodológico, no tocan ni conmueven.
Me refiero, por un lado, a la interpelación de los propios modos de leer
y escribir de los futuros maestros, su relación personal con la lectura y
la escritura, tramadas en su biografía escolar y extraescolar. Por otro, a
la revisión crítica de las tradiciones escolares (Sardi, 2006) arraigadas
en su memoria histórica y que también definen, en parte, esos modos
de leer, de escribir y los imaginarios sobre el enseñar. Finalmente, el
enhebrado de un marco teórico y una propuesta metodológica que rescata el lugar del docente como “artesano” y que se coloca en la tensión
entre las tradiciones escolares, los modos de imaginar la práctica y las
prescripciones curriculares.
Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas
1045