Rodrigo Padilla
el territorio; 2) Por la presencia, en dos asentamientos( Punsho Pukro y Huacapune), de muros perimetrales, que le otorgaban cualidad ritual más que defensiva.
Al analizar la distribución en el espacio de los asentamientos, se observa que los campos visuales abarcan grandes áreas del valle del Rímac. Esto establece una lógica de ocupación en el espacio – por parte del curacazgo local –, transformando el área en cada periodo cultural. En consecuencia, cuando reescribían su arquitectura – y, con ello, las relaciones visuales – creaban un nuevo sistema de interacción comunitario, donde el paisaje local y las formaciones sociales se( re) actualizaban mutuamente.
El curacazgo local expresaba su dominio con la monumentalidad – y jerarquía – entre los asentamientos, emplazados en las secciones altas del valle. Es decir, la presencia visual de la waka local – personificación del curaca – expresa su condición privilegiada y reafirma la distribución asimétrica del paisaje. Esta performance de la vida social determina la ocupación del territorio, la cual se caracteriza por los siguientes aspectos:
A). Las estrategias de movilidad de los individuos dentro de los asentamientos. Los sitios ubicados en las partes altas de los cerros son visibles; sin embargo, en los sitios de Punsho Pukro, Pariasune y Huacapune, la existencia de accesos restringidos, evidenciado en sus diagramas de circulación, resaltan la distribución asimétrica entre los asentamientos, los cuales conducían únicamente a espacios específicos: plazas con una Huanca, promontorios artificiales o machay( espacios funerarios). Por consiguiente, la inserción ritual mediaba la accesibilidad entre los espacios públicos y sagrados.
B). La creación y direccionalidad de las experiencias espaciales en los sitios arqueológicos. Existe un grupo de asentamientos con una movilidad interna planificada, la cual enlaza cuerpo, espacio y arquitectura con el fin de promover interacciones preestablecidas por la waka( o curaca). En el valle alto del Rímac, por ejemplo, la presencia de la laguna gemela de Angelina, reservorio artificial de agua color verde esmeralda – ubicado al inicio del Punsho Pukro –, se conecta con un canal que tiene su naciente en la laguna de Arca, cercano al nevado del mismo nombre. Por otra parte, las pinturas de Quilcamachay y Peña culebra – asociadas
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