Construyendo un paisaje sagrado
ferenciar ciertas relaciones que contraponen la cultura material con supuestos históricos; pero, a su vez, comprueban las relaciones estrechas entre lo material y la cosmovisión andina, la cual mantiene su vigencia en el área huarochirana. Estos mitos-ritos que giran en torno al origen de la comunidad agrícola – y al agua – destacan su conexión con el trabajo de la tierra, sustento de todos los tipos de relaciones entre la comunidad y su lógica de producción-consumo.
Ahora bien, nos centraremos en dicha sección del área huarochirana, es decir, los actuales distritos de San Jerónimo de Surco y San Juan de Matucana( figura 1). Tomaremos como muestra un conjunto de asentamientos ubicados entre los 2.350 a 3.700 m. s. n. m., los cuales presentan un emplazamiento común, pero con características monumentales distintas. La planificación de estos asentamientos implicaría, según nuestra perspectiva, una estrategia de ocupación, predeterminada por parte del curacazgo local.
En el anexo poblado de Marachanca( distrito de Matucana) se ubican los sitios arqueológicos de Punsho Pukro( 3.526 m. s. n. m.), Pariasune( 3.264 m. s. n. m.) y las pinturas de Quilcamachay( 3.525 m. s. n. m.) mientras que en los anexos de Songos y Linday( distrito de San Jerónimo de Surco) se ubican los asentamientos de Higospuquio( 2750 m. s. n. m.), Huacapune( 3700 m. s. n. m.), Cantahuaycho( 2350 m. s. n. m.), Coto Gentil( 2720 m. s. n. m.) y las pinturas de Peña Culebra( 2800 m. s. n. m.)( Milla, 1974; Mazzi, 2018; Mazzi y Bazán, 2021; Padilla, 2016, 2018, 2022). Por otra parte, el estudio de estos asentamientos muestra un emplazamiento y planificación que gira en torno a una relación intrínseca entre nevado-huanca, laguna-canal y pintura rupestre-caída de agua( Padilla, 2018).
En cada sitio arqueológico, a través de su organización, planificación y cultura material, se materializaba elementos sagrados; de esta forma, se constituían espacios donde se( re) simbolizaba constantemente el paisaje local, ello con la finalidad de insertar un nuevo contexto espacio-material: la construcción de monumentos, en dicho sentido, sustenta el prestigio de la comunidad. Esta imposición sobre el espacio se ve reflejada en dos aspectos: 1) El emplazamiento de estos sitios en las partes altas de los cerros, lo cual posibilitaba la observación de estos lugares desde distintas partes, a la vez que proveía un control visual sobre
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